VIURE A FONS | CICLE A – XXXIII DIUMENGE DE DURANT L’ANY

14 noviembre 2023

Mt 25,14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado toros cinco”. Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; Mira, he ganado otros dos”. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. Se acercó también el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”. El señor le respondió: “Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a eses siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».

Hoy, Jesús nos narra otra parábola del juicio, la parábola de los talentos. Dios, nos ha entregado unas posibilidades -más pequeñas o más grandes- de desarrollo en todas las dimensiones de nuestra persona. No importa si uno tiene mucho o poco, lo importante es que se tiene que sacar rendimiento de lo que hemos recibido, se tiene que hacer “fructificar”. El hombre de nuestra parábola que esconde su talento por miedo al amo, no ha sabido arriesgarse, sólo ha buscado su seguridad. Quizás el núcleo de la parábola es este: tenemos que tener la concepción de un Dios que nos motiva a salir de nosotros mismos, que nos alienta a arriesgarnos por el Reino de Dios, a esforzarnos para transformar el mundo, a ser creativos y no conservadores. Pero la parábola no excluye que los talentos que Dios nos ha dado son sólo nuestras posibilidades, sino también nuestras limitaciones. Lo que somos y lo que tenemos, es el material con el cual Dios quiere hacer de nosotros algo nuevo.

La frase “porque al que tiene se le dará y le sobrará” sólo se puede entender a nivel de amor y de generosidad. Si correspondemos a los dones de Dios confiando en su ayuda, entonces experimentaremos que es Él quien da el incremento.
¿Busco mi bienestar, mi seguridad, mi tranquilidad evitando cualquier problema? ¿O bien voy asumiendo riesgos para que mi vida no sea estéril, pequeña y sin horizontes?
¿Estoy dispuesto a responder a las expectativas que Dios tiene puestas en mí? ¿O bien me da miedo arriesgarme?
¿Vivo una fe enterrada bajo el conformismo o bien la vivo comprometido, a pesar de que esto me pueda complicar la vida?
Entra en el gozo de tu Señor

Aquí tienes a tus sirvientes,
aquí tienes a tus sirvientas, Señor.
Al fin y al cabo, querríamos haberte sido útiles.
Deseamos cumplir nuestra misión
-cada cual la que tiene, allá donde lo has puesto-,
de la mejor manera posible…
mejor dicho, todo lo bien que sepamos.

Sabemos que valoras sobre todo la actitud,
lo que aportamos por nuestra parte,
el esfuerzo y el riesgo, aunque no tengan éxito.
No importa la categoría o el volumen del trabajo,
puesto que todo talento, grande o pequeño, es don tuyo:
capital, tiempo, aptitud, capacidades.

Somos sirvientes que no merecemos recompensa:
gracias que trabajamos, como es nuestro deber.
Trabajando por tu Reino, no tiene sentido jubilarse.

Pero tú, Señor, pasarás cuentas.
Y eres tan bueno, si no somos malos y gandules,
que el premio será estar contigo, por siempre jamás,
gozoso de alegría.

Jesús nos invita a asumir todos los riesgos del evangelio poniendo la fe en Él. Nos muestra que “vale la pena arriesgar”. Esta canción de Àngels Medrano también nos empuja a arriesgarnos en nuestra vida.

http://youtu.be/4gnxvjhisv8

ARRIÉSGATE

Puedes escoger las voces que te acompañan.
También puedes ser, fresca claridad dentro de la oscuridad y así ser fin.
Ser todo, ser nuevo.
Es cosa tuya que empiece el día.
También lo es,
que no te trague el vacío y el sueño.
Puedes decir que sí…que no
Pero sobre todo arriésgate. Arriésgate.
No valdrás nada, sino.
Tú eres la apuesta y si no arriesgas,
no hay juego.

Puedes engordar tu fantasía.
Cómete el miedo.
Que sólo quiere hacerte un agujero carcomido al corazón.
Vive, sueña.
Bébete de un trago el amor y la alegría.
Hazte de nuevo
Sé ficción, camina conmigo por el horizonte. Noche y día.
Letra y música: Àngels Medrano